Gracias por tener unos cimientos fuertes, unas vigas resistentes y unos
arquitectos de verdad.
Por no dejarme
caer, por evitar que me derrumbe cuando el viento soplaba fuerte o cuando nos
sorprendió un terremoto, por decorarme, llenarme de vida y de curiosidades.
Cosas como esas se
les llama privilegios, y yo tengo para dar y regalar.
Una sonrisa, que
decir, a lo más cercano que la podríamos comparar es a una lluvia de estrellas
fugaces, a una luna llena, a un cielo sin nubes.
Una mirada, no hay
palabras en castellano que pueden decir qué se siente cuando compartes una
mirada con alguien de la cual sacas más conclusiones que cuando está hablando
durante horas. Donde te ves a ti mismo reflejado en sus pupilas, y te das
cuenta de que estás sonriendo, pero ¿por qué? nadie lo sabe, son cosas de
química, pero de esa química que no es una ciencia exacta, es esa química en la
que no existen ni las fórmulas ni los números, donde solo se pueden usar los
silencios.
Son cosas que ni el
cerebro entiende, pero que tampoco salen directamente del corazón, ñoñerías
aparte, nadie sabe de dónde salen, ni el por qué, ni el cómo.. es la pregunta
sin respuesta, que todo el mundo quiere responder pero tantos quedan en el
camino que mucha gente ni se plantea empezar a buscar.
Hay sensaciones
irracionales, sentimientos contradictorios y pensamientos extravagantes, pero
¿quién dice que no son buenos, que no los necesitamos o que no son importantes
en e día a día?
Y si alguien lo
dijera, ¿dejaríamos de sentirlos?
Yo no, tú sabrás.

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