Que si pierdes a alguien importante para ti será porque otro vendrá que remplace su lugar en tu cabeza, en tu corazón, o en este caso, en tu mesa.
Igual ya no le hacías mucho caso, cinco años con él y ya no quedaba la ilusión del principio, en cambio el cariño y las costumbres día a día iban en aumento hasta hoy, aquí se acabó todo. Parece triste, a primera vista lo fue, pero la parte buena llega cuando la filosofía de la tortuga entra en acción y te dice que esa tortuga que ocupaba un hueco en tu habitación se fue porque alguien o algo, en forma de afecto y complicidad llegará a tu vida.
Cuando unos se van otros ocupan su lugar, por el hecho de no dejar el espacio en tu vida, porque las personas, si acumulamos muchas pérdidas y no dejamos que alguien o algo las reemplace llegaríamos a ser seres vacíos, pero vacíos de todo y de verdad. Cierto es que ya hay personas vacías, pero su ausencia de preocupación por el resto y de humanidad se convalida con la palabra dinero o poder... Eso sí que debería darnos pena y no que alguien deje su cuerpo aquí y se vuelva algo inmaterial, que vela por nosotros cuando tenemos miedo o nos sentimos solos y perdidos.
Esta entrada está dedicada a la tortuga Miguel Angelo, recientemente fallecida. Descanse en paz y que alguien venga pronto a llenar ese hueco.
PD. ¡¡Ahora si que podéis dejar vuestros comentarios!!
Vale, ya estoy aquí. He venido lo más rápido que he podido pero es que no daba con la calle de tu blog. Ala, ya, y ahora nos podemos querer.
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