Y sigo escuchando las mismas voces, los mismos gritos de enfado. Viendo miradas heridas, enfadadas, tristes, de reproche. Sigo aquí, con casi los mismos, en vez de aumentar disminuimos, pero seguimos. El modelo familiar dice que los padres son los que enseñan a los hijos, los padres tienen que decir cuando han hecho algo mal para que se den cuenta, tienen que guiarles y premiarles.
Pero llega el momento en el cual un hijo tiene que hacer lo que un padre ya ha hecho. Enseñarle a tus padres lo que hacen mal, lo que no te parece normal. Mostrarles en las cosas que se pasan, en las que no son flexibles. Hay momentos en los que tienes que asumir una responsabilidad diferente y que no todos tienen. Hay momentos en los que tienes que hacer de madre, de amiga, de hermana y de hija, pero todo al mismo tiempo. Es difícil, pero es lo que hay que hacer. Tirar de uno mismo no siempre es fácil, tirar de todos es mucho trabajo, pero para eso nos repartimos el trabajo. El camino es largo, todos tendremos tiempo de tirar del carro, de ayudar.