A lo largo de este camino nos encontramos con muchas piedras, algunas son muy grandes, otras se quedan en meras chinas, pero siempre habrá alguna que te haga tropezar, y en ocasiones incluso te tire al suelo, dejándote con la nariz a escasos milímetros de la tierra y te haga ver que un mal tropiezo puede dejarte en el suelo de por vida, que las piedras y los charcos aparecen cuando menos te lo esperas y lo más importante, de todas las caídas menos una todo el mundo se levanta.
Esos pequeños traspiés, son los que hacen que veas la vida de otro modo, con más interés, con más inquietudes, con más ganas. Porque no nos damos cuenta de la importancia de las cosas, de lo efímero que es esto y de lo rápido que avanza hasta que no nos ponen contra las cuerdas, te pegan un bofetón y te gritan ¡Despierta, hoy tienes que cambiar el mundo!
Y así fue, después de aquella piedra en el camino, una se levanta y se tatúa en el brazo ¡Joder, he vuelto!, y sales a la calle, con el pelo mojado, los cascos puestos y nada más, ¡qué más da!
Vamos a hacer un viaje, uno de amor libre, sin normas, algo descomunal, algo nuevo, algo... que no tenga piedras, ni límites, que no existan los charcos, uno bonito, vamos a montar una orgía de sentimientos, y el primero lo pongo yo. Vitalidad.
Feliz 21 de Mayo.
+2
ResponderEliminar