jueves, 12 de abril de 2012

¿Merece la pena?

Acabas de cumplir los quince, estás en el instituto, tienes amigos, sacas buenas notas, no tienes problemas en casa, tus padres te quieren, pero un día conoces a una persona a la que desearías no haber conocido jamás, es un chico guapo, parece interesante, es "guay", te invita a salir, accedes, salís un día y te gusta, repetís, te encanta, volvéis a quedar, es perfecto, te trata bien, te hace reír. Pero un día, hablando con él, te dice que has engordado, que estás echando culo, tú que solo tienes quince, que él es tu mundo, que crees que tiene razón decides ponerte a dieta, te ves mal, te ves gorda, ya nada te queda bien y comer no te satisface, dejas de hacerlo, tus padres se preocupan, te da igual. Sigues sin probar bocado, engañas a los que te rodean: -"como luego que ahora no tengo hambre", "ya comí antes", "es que me duele la tripa".. esas son las frases que más repites a lo largo del día y todas son mentira. Has bajado mucho peso en dos meses, estás muy delgada pero de te ves mal, sigues sin gustarte, aunque ahora parece que a él si, pero sigue sin estar del todo contento, sigues bajando de peso, ves que el no comer no es suficiente y decides vomitar, cada vez estás más débil, te cuesta subir las escaleras, caminar, estudiar, ya no quedas con tus amigas, ¿ellas no te entienden?, las has dado de lado, dicen que estás demasiado delgada, que estás enferma, que lo dejes ya, que comas. No saben de lo que hablan, ellas están gordas y comen, tu no y eres feliz, o eso crees. En el colegio vas mal, cada vez peor, tus compañeros y profesores se preocupan por ti, tu les alejas, ellos tampoco saben nada. Tus padres te llevan al médico, tu les gritas y les dicen que te dejen en paz, tu sabes lo que te haces, es tu cuerpo y solo tú tienes control sobre él. El chico que te llamó gorda en su momento te ha dejado, dice que estás demasiado delgada, que te deja, que se va. Tú te deprimes, pero aún así no comes, eso te da más fuerzas para seguir con tu "dieta", piensas que en cuanto bajes un poco más, estarás más guapa y él te querrá. Pero ese día no llega, has bajado más de 20kg en todo lo que llevamos de texto, estás fea, débil, estás enferma y ni si quiera lo sabes. Un día en el colegio te mandan salir a la pizarra, sales y mientras estás escribiendo un ejercicio tus piernas empiezan a temblar, estás demasiado débil como para mantenerte en pie, te apoyas en la pared, tus brazos no aguantan tampoco y te derrumbas en el suelo, te desplomas, te desmayas. Dejas de estar en este mundo durante unos minutos, tu profesor y tus compañeros llaman a una ambulancia y a tus padres, te intentan despertar pero no funciona. Al día siguiente te despiertas en el hospital, estás conectada a varias máquinas, tienes tubos por todas partes y tu madre está a tu lado, llorando. Vienen psicólogos y nutricionistas todos los días a verte, a hablar contigo, pero tu les haces caso omiso. Te explican que estás enferma, que sufres anorexia y bulimia, que tienes que comer y dejar de vomitar ya o morirás. Cuando te das cuenta de que todo eso es verdad y quieres dejarlo, no puedes, tu cuerpo está acostumbrado, devuelves todo lo que intentas comer, lloras, tus padres sufren. 
Un día por la mañana intentas abrir los ojos, no puedes, quieres levantarte pero no hay manera. ¿Qué significa esto? 
Que estás muerta, no te volverás a levantar nunca más, que no tiene solución. Entonces te preguntas, ¿por qué? ¿por qué lo hice? Por él, por el mismo que te dejó por tu físico, por el mismo que te llamó gorda sin estarlo. Has tirado toda tu vida por alguien que no lo merecía. La has cagado.

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