Acabas de cumplir los quince,
estás en el instituto, tienes amigos, sacas buenas notas, no tienes problemas
en casa, tus padres te quieren, pero un día conoces a una persona a la que
desearías no haber conocido jamás, es un chico guapo, parece interesante, es
"guay", te invita a salir, accedes, salís un día y te gusta, repetís,
te encanta, volvéis a quedar, es perfecto, te trata bien, te hace reír. Pero un
día, hablando con él, te dice que has engordado, que estás echando culo, tú que
solo tienes quince, que él es tu mundo, que crees que tiene razón decides
ponerte a dieta, te ves mal, te ves gorda, ya nada te queda bien y comer no te
satisface, dejas de hacerlo, tus padres se preocupan, te da igual. Sigues sin
probar bocado, engañas a los que te rodean: -"como luego que ahora no
tengo hambre", "ya comí antes", "es que me duele la
tripa".. esas son las frases que más repites a lo largo del día y todas
son mentira. Has bajado mucho peso en dos meses, estás muy delgada pero de te
ves mal, sigues sin gustarte, aunque ahora parece que a él si, pero sigue sin
estar del todo contento, sigues bajando de peso, ves que el no comer no es
suficiente y decides vomitar, cada vez estás más débil, te cuesta subir las
escaleras, caminar, estudiar, ya no quedas con tus amigas, ¿ellas no te
entienden?, las has dado de lado, dicen que estás demasiado delgada, que estás
enferma, que lo dejes ya, que comas. No saben de lo que hablan, ellas están
gordas y comen, tu no y eres feliz, o eso crees. En el colegio vas mal, cada
vez peor, tus compañeros y profesores se preocupan por ti, tu les alejas, ellos
tampoco saben nada. Tus padres te llevan al médico, tu les gritas y les dicen
que te dejen en paz, tu sabes lo que te haces, es tu cuerpo y solo tú tienes
control sobre él. El chico que te llamó gorda en su momento te ha dejado, dice
que estás demasiado delgada, que te deja, que se va. Tú te deprimes, pero aún
así no comes, eso te da más fuerzas para seguir con tu "dieta",
piensas que en cuanto bajes un poco más, estarás más guapa y él te querrá. Pero
ese día no llega, has bajado más de 20kg en todo lo que llevamos de texto,
estás fea, débil, estás enferma y ni si quiera lo sabes. Un día en el colegio
te mandan salir a la pizarra, sales y mientras estás escribiendo un ejercicio
tus piernas empiezan a temblar, estás demasiado débil como para mantenerte en
pie, te apoyas en la pared, tus brazos no aguantan tampoco y te derrumbas en el
suelo, te desplomas, te desmayas. Dejas de estar en este mundo durante unos
minutos, tu profesor y tus compañeros llaman a una ambulancia y a tus padres,
te intentan despertar pero no funciona. Al día siguiente te despiertas en el
hospital, estás conectada a varias máquinas, tienes tubos por todas partes y tu
madre está a tu lado, llorando. Vienen psicólogos y nutricionistas todos los
días a verte, a hablar contigo, pero tu les haces caso omiso. Te explican que
estás enferma, que sufres anorexia y bulimia, que tienes que comer y dejar de
vomitar ya o morirás. Cuando te das cuenta de que todo eso es verdad y quieres
dejarlo, no puedes, tu cuerpo está acostumbrado, devuelves todo lo que intentas
comer, lloras, tus padres sufren.
Un día por la mañana intentas abrir los ojos, no puedes, quieres levantarte pero no hay manera. ¿Qué significa esto?
Que estás muerta, no te volverás a levantar nunca más, que no tiene solución. Entonces te preguntas, ¿por qué? ¿por qué lo hice? Por él, por el mismo que te dejó por tu físico, por el mismo que te llamó gorda sin estarlo. Has tirado toda tu vida por alguien que no lo merecía. La has cagado.
Un día por la mañana intentas abrir los ojos, no puedes, quieres levantarte pero no hay manera. ¿Qué significa esto?
Que estás muerta, no te volverás a levantar nunca más, que no tiene solución. Entonces te preguntas, ¿por qué? ¿por qué lo hice? Por él, por el mismo que te dejó por tu físico, por el mismo que te llamó gorda sin estarlo. Has tirado toda tu vida por alguien que no lo merecía. La has cagado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario